El examen optométrico en baja visión requiere adaptar la sistemática tradicional a las particularidades de la
función visual residual y a los objetivos funcionales concretos del paciente. Este curso presenta un protocolo
práctico, secuencial y viable en consulta, que integra mediciones clínicas, pruebas funcionales y herramientas
reportadas por el paciente para guiar la toma de decisiones.
Se iniciará con la anamnesis clínica centrada en objetivos (historia optométrica y ocular, enfermedades sistémicas,
evolución y pronóstico, tratamiento actual, ayudas previas, apoyos sociales) y una exploración de necesidades prioridades: tareas de lejos (orientación, reconocimiento facial, cartelería), intermedias (pantallas, ocio) y
cerca (lectura continua o puntual, escritura, uso de dispositivos), así como contextos de iluminación y entornos
problemáticos. Se recomendará el uso de cuestionarios breves y validados para baja visión (como el SLVQOL,
el NEI-VFQ-25 o equivalentes disponibles en la consulta) con el fin de evaluar el impacto funcional y establecer
una línea base.
La evaluación de la función visual se organizará en módulos:
- Agudeza visual (AV) lejana: elección de optotipos adecuados (como el ETDRS o Feinbloom), control
de luminancia, registro de la AV en diferentes notaciones (logMAR, métrica o decimal) y estrategias
de apiñamiento o “crowding”. Se revisará la refracción objetiva en baja visión mediante retinoscopía
radical y refinamiento con lentes de alta potencia, previo cálculo subjetivo de la mínima diferencia
apreciable (MDA), así como el uso de filtros durante la medición cuando proceda.
- Agudeza visual próxima y rendimiento en la lectura: optotipos de texto continuo (MNREAD o Radner),
velocidad de lectura y tamaño crítico de letra, con cálculo de RESERVA DE AUMENTO definida como
la relación entre el tamaño de letra actual y el tamaño crítico requerido para una velocidad funcional.
Se presentarán estrategias rápidas para estimar la magnificación necesaria en ausencia de pruebas
estandarizadas, así como su traducción práctica a ayudas de cerca (lupas, microscopios y telemicroscopios)
y a soluciones de iluminación y contraste.
- Sensibilidad al contraste y deslumbramiento: selección de test (como, Pelli-Robson o CSV 1000) y
pruebas de fotosensibilidad funcional, interpretación de resultados y decisiones sobre filtros selectivos,
control de iluminación y adaptación de tareas.
A partir de los datos, se mostrará un árbol de decisiones que vincula resultados a intervenciones:
- Refracción y ayudas ópticas: criterios para suprimir cilindros residuales de bajo impacto, selección
de potencias para cerca en función de la reserva de aumento, y pruebas rápidas de aceptación con
material real (texto, dispositivos).
- Ayudas no ópticas y ambiente: ajustes de iluminación, control de deslumbramiento, contrastes, marcaje
de referencias y materiales de lectura.
- Entrenamiento básico: pautas iniciales para la fijación excéntrica y estrategias de lectura (saltos,
scanning y localización del locus retiniano preferido), así como criterios para identificar cuándo derivar
a servicios de rehabilitación visual.
- Derivación: indicadores de progresión, dolor, cambios agudos, o necesidad de intervención médico-
quirúrgica; así como criterios para derivar a servicios de rehabilitación especializada o trabajo
social.
El curso incorporará explicaciones teóricas, visualización de vídeos, simulaciones de diferentes afecciones
visuales con gafas y resolución de dos casos clínicos breves para ilustrar distintos perfiles (escotoma central
vs. pérdida periférica; baja visión estable vs. progresiva; prioridad lectura vs. movilidad), con registros estandarizados
y ejemplos de informes claros y accionables. Se proporcionarán plantillas de registro simplificadas
para consulta con campos clave (objetivos del paciente, AV logMAR lejos/cerca, velocidad de lectura, tamaño crítico de letra, contraste, fotosensibilidad, estimación de magnificación, decisiones y plan de intervención).
Al finalizar el asistente debería poder implementar un examen más eficiente en su consulta habitual con este
perfil de pacientes, proporcionando mejores resultados funcionales, facilitando una mejor selección de ayudas,
consejos ergonómicos y ambientales, así como derivaciones oportunas, lo que permitirá mejorar la autonomía
y calidad de vida del paciente.