Este cambio viene principalmente provocado por tres factores:
La mejora de los materiales utilizados en la fabricación, materiales más estables y con una alta permeabilidad que permiten un uso más intensivo.
La mejora en la fabricación y precisión de las lentes esclerales, que permite realizar modelos impensables hace unas décadas, con un alto nivel de precisión y repetitividad.
El mayor conocimiento de las superficies y patologías corneales a través de la topografía, tomografía y OCT, así como el conocimiento de la tolerancia que estructuras como la córnea, esclera y conjuntiva tienen ante estos materiales.
Estas lentes aportan principalmente:
Mayor confort que otras lentes de contacto al apoyarse directamente sobre la esclera, zona con menor sensibilidad y menos crítica y delicada que la córnea. Aspecto mucho más importante en córneas donde la fricción no es regular y/o son patológicas.